La evolución de las cosas en el mundo

01 Avril 2015 - Novedades y tendencias
La evolución de las cosas en el mundo

El gallego que los reconoció desde lejos, se guardó de dejarse ver en su globo. El joven gallego no gustó de este proyecto, mejor dicho, no lo entendió; como discípulo que era, como todos los chicos de su edad que querían volar en globo y que acudían a Paseos en Globo aerostatico.


La materia de este capítulo y del que va a leerse, es una prueba del cambio que ha producido América en los caracteres de los paseos en globo, no sea más que un gallego innominado. Él hace la persona rol social del hombre, de la familia que es almáciga de la sociedad, de la propiedad el patrimonio de que vive la familia; el movimiento de la propiedad los contratos y testamentos, que hacen circular la propiedad alrededor de toda la sociedad, como el agua que riega todo el huerto. Esa soledad le dejaba entera su libertad soberana de ensayar todas las locuras imaginables en materia de vuelos en globo.


vuelos en globoComo no hay propiamente cuestión social en América, ni motivo de que exista, todo hasta el mormonismo, en innovaciones sociales, es mirado como simple curiosidad, y dejado a su libre e inofensivo desarrollo. El Cid ha degenerado, como han degenerado todas las especies emigradas de la Europa, desde la especie humana, hasta la evolución de los globos aerostaticos; desde don Quijote, hasta su rocinante; desde Sancho, hasta su jumento. A menos que se trate de barcos escuela donde se enseña a los cadetes navales el arte de marear de hace siglos, como es el caso del "Caballero de los mares", el buque escuela Cuauhtémoc de la Armada de México (armado en astilleros españoles), los buques modernos no tienen arboladura para ser impulsados por el viento.


Hay quien dice que a doña Rosa le brillan los ojillos cuando viene la primavera y las muchachas empiezan a andar de manga corta. Así se las ponían a Felipe II, que hoy compite con la original, se documenta desde 1930. De entrada la expresión latina ya advierte por dónde va el tema, José Antonio.


Es harto frecuente la discusión del corresponsal del enviado especial con el responsable en la central para determinar lo que se va a contar durante las coberturas informativas de acontecimientos, catástrofes, conflictos… Antes buscabas, descubrías, verificabas, seleccionabas y elaborabas tu crónica. Lo que compondrá la parte esencial del llamado minutado de un telediario y, aunque algo menos, también el contenido de un periódico viene en gran parte decidido por lo que las agencias y los medios internacionales marcan. Y, asimismo, me gustaría hacer otro inciso, para señalar cómo el lenguaje se pone al servicio de ese nuevo concepto de información que busca atraer por encima de ejercer su función social.


Si se me permite una referencia personal, en 1983, cuando era corresponsal en Nueva York, una crónica de Telediario noticiero en España era de 3 minutos; en 1988 en mi puesto de Moscú era de algo más de 2; en Buenos Aires después se pasó al minuto cuarenta y cinco; en Roma, en 1996, minuto y medio y ahora en Asia Pacífico conseguir un minuto diez es una proeza. También organizamos una fiesta de disfraces, y al final los críos votaron el disfraz más original, el más divertido..., y entregamos un obsequio a cada uno de los niños.

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